Actualmente se sabe que el sueño es uno de los principales recursos antinflamatorios y de regeneración de tejidos que todos tenemos y que, sin embargo, en muchas personas se encuentra alterado en su calidad, que puede estar relacionada con la profundidad del sueño, la continuidad o con la duración del mismo. Esto puede ocurrir porque en nuestra vida diaria estamos alimentando el cerebro de estímulos inhibitorios de la producción de melatonina, por ejemplo, como la luz blanca o la luz azul de celulares y computadoras, que a su vez exacerban la producción de cortisol y/ o también, por el déficit del trabajo conjunto en la activación de las vías simpáticas y parasimpáticas de nuestro sistema nervioso autónomo.

Todo esto tiene que ser abordado con medidas de higiene de sueño a implementar en el día a día y con técnicas craneales y neuro meníngeas especializadas para favorecer una mejor circulación y un mejor drenaje glinfático a nivel de sistema nervioso central.

Un buen descanso incrementa la salud corporal y los recursos para combatir diferentes patologías o lesiones que se pudieran presentar y nos permite mirar el mundo y avanzar en él de manera más optimista y con mejores herramientas para gestionar soluciones.